domingo, 29 de julio de 2018

EL SUICIDIO DEL ALCALDE LORETANO


EL SUICIDIO DEL ALCALDE LORETANO


¡Q
ué lamentable tragedia! Los indicios y la presunción de una muerte anunciada  ocurrió, al  tercer día de mi audaz reportaje, Iquitos fue conmocionado por la muerte del Ing. Luis Arana Zumaeta; se había quitado la vida con   sus propias manos.

Subliminalmente, burlando el cerco policial, penetre al mismo lugar de los hechos. Allí estaba el cuerpo inerte del burgomaestre, aplastado sobre su escritorio y con el rostro desfigurado por los estragos del profundo dolor y efecto contundente del disparo. El Juez Instructor aún no llegaba para disponer el levantamiento del cadáver, precisamente del lugar donde hacia apenas 40 horas, yo lo había entrevistado. Quedó probado fehacientemente que el gobierno edilicio del Ing. Arana Zumaeta cometió el delito de malversación. El hecho fue que varias obras públicas se habían paralizado intempestivamente por la carencia de cemento de fabricación nacional, y como él era distribuidor en Iquitos de ese producto pero de procedencia venezolana, entonces en calidad de alcalde, asumió la total responsabilidad de hacer entrega de los almacenes de su propiedad, todo el lote requerido de este material, desde luego en calidad de “préstamo”.

Por lo tanto, las obras públicas fueron avanzadas a la par que se despertaban sospechas y circulaban rumores mal interpretados y por supuesto cargos acusadores contra el alcalde.

En el último adiós, lo acompañaron más de tres mil personas, de toda condición social y política participaron en los funerales del extinto hombre público cuyos restos fueron paseados por el contorno de la plaza de armas, para luego proseguir por el jirón Lima con dirección al cementerio general. El féretro partió a las dos de la tarde y llegó al campo santo a eso de las cinco.

Precisamente, en ese recinto, que acoge a todos sin excepción, se pronunciaron sendas oraciones fúnebres y frases conminatorias contra los autores intelectuales de ese trágico desenlace. Allí dijeron que el Ing. Luis Arana Zumaeta, había sido un hombre honrado, justo, generoso y ejemplar. Además hicieron reseña biográfica de los Arana, “a quienes había que imitar por su acendrado patriotismo y celo regionalista”.

Es así que, a partir de entonces, los radioperiódicos se silenciaron y los apócrifos pasquines dejaron de circular.

Entretanto, la Corte Superior archivó el expediente que le habían formulado determinados políticos al gobierno local por el delito de “malversación”.

En consecuencia, Iquitos volvió a la normalidad y Leticia sigue y seguirá siendo Colombiana entre tanto existan vende patrias. El APRA nunca hizo descargo de todo cuanto dijo el más fehaciente defensor del Putumayo.

Sin embargo, durante mi recorrido por áreas de la selva, con sumo esfuerzo llegue a la ex propiedad de la familia Arana, donde recogí muchos testimonios de verdades que permanecen inéditas. Vergüenza y repulsa provoca informarse de hechos que la historia oculta y tergiversa con dignidad diplomática.

Evidentemente, debo destacar que en los festejos con ocasión del Primer Centenario del Puerto Fluvial de Iquitos, el Concejo Provincial colocó una placa recordatoria en honor de Julio Arana, como “pionero y propulsor del desarrollo económico de la Hilea Amazónica y colonizador del Putumayo y Purús, defensor de la integridad Territorial de la Amazonia Peruana y Senador por Loreto”.

No obstante, el Ing. Luis Arana Zumaeta era gerente de la Compañía Chistopher Trading S.A. y ejerció la Presidencia de la Comuna y Presidencia de la Junta Departamental de Obras Públicas de Loreto, durante tres años. Al asumir la Alcaldía encontró que la Municipalidad había perdido completamente la credibilidad de las Compañías Mercantiles y de los Bancos Comerciales locales; pues adeudaba $ 2`869,431.22, distribuidos de la siguiente forma:

A los obreros  municipales............... 78,471.95
A los empleados................................116,265.49
Al  Seguro Social del Empleado…. ..82,520.63
Por alumbrado público....................267,630.60
Al fondo de jubilación obrera............97,805.09
Por baja policía.................................155,820.94
A los Bancos Comerciales................654,975.94
Por consiguiente, luego del “caso”, estas deficiencias económicas ya habían sido superadas y el municipio recobró la confianza ante el mundo financiero. También es del caso recordar que los diputados apristas Rafael Eguren Ordosgoitia y Héctor Vargas Haya, hicieron denuncias públicas de ciertos “malos manejos” de los fondos ediles, por lo que el Concejo Provincial de Maynas en pleno, acordó elevar el oficio Nº 137, con fecha 1 de Enero de 1966, a dichos representantes para que sin dilación alguna pidieran el nombramiento de una comisión para que “verifique” esas denuncias callejeras.

Lo cierto es que, ellos nunca cumplieron el pedido edil, con lo que demostraron su falsa acusación y repulsiva demagogia. Algo peor, nunca contestaron el referido oficio.

Obviamente, en la lista de AP-DC que motivó el triunfo abrumador del Ing. Luis Augusto Arana Zumaeta, también salieron electos los siguientes concejales:

Juan Ulises del Aguila Garate, Luis Wong Flores, Octavio Tafur Ramírez, Evenecer Porres Vargas, Luis Valdivia Shapiama, Rogelio Elespuru Aguilar, Josué Rodríguez Ríos, Jorge Pinedo Vigil, Olegario Hidalgo Reategui y Bernardo Videira Oroche. Fue el concejal Josué Rodríguez Ríos quien le sucedió en el cargo al difunto burgomaestre.

Entretanto, el Ing. Luis Arana Zumaeta, en cumplimiento del Decreto Supremo Nº 140 de fecha 17 de Agosto de 1963, hizo entrega de la Declaración Jurada de sus bienes, a la Secretaría del Municipio.

Por ende, de esta manera resumimos los quehaceres del hombre más repudiado por gran número de loretanos, pero que luego de su muerte resultó ser el ciudadano más digno y ejemplar de la amazonía. El valor del hombre está en lo que sabe y hace.


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