EL
SUICIDIO DEL ALCALDE LORETANO
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ué lamentable tragedia! Los indicios y la presunción de
una muerte anunciada ocurrió, al tercer día de mi audaz reportaje, Iquitos fue
conmocionado por la muerte del Ing. Luis Arana Zumaeta; se había quitado la
vida con sus propias manos.
Subliminalmente, burlando el
cerco policial, penetre al mismo lugar de los hechos. Allí estaba el cuerpo
inerte del burgomaestre, aplastado sobre su escritorio y con el rostro
desfigurado por los estragos del profundo dolor y efecto contundente del
disparo. El Juez Instructor aún no llegaba para disponer el levantamiento del
cadáver, precisamente del lugar donde hacia apenas 40 horas, yo lo había entrevistado.
Quedó probado fehacientemente que el gobierno edilicio del Ing. Arana Zumaeta
cometió el delito de malversación. El hecho fue que varias obras públicas se
habían paralizado intempestivamente por la carencia de cemento de fabricación
nacional, y como él era distribuidor en Iquitos de ese producto pero de
procedencia venezolana, entonces en calidad de alcalde, asumió la total
responsabilidad de hacer entrega de los almacenes de su propiedad, todo el lote
requerido de este material, desde luego en calidad de “préstamo”.
Por lo tanto, las obras públicas fueron
avanzadas a la par que se despertaban sospechas y circulaban rumores mal
interpretados y por supuesto cargos acusadores contra el alcalde.
En el último adiós, lo acompañaron más de
tres mil personas, de toda condición social y política participaron en los
funerales del extinto hombre público cuyos restos fueron paseados por el
contorno de la plaza de armas, para luego proseguir por el jirón Lima con
dirección al cementerio general. El féretro partió a las dos de la tarde y
llegó al campo santo a eso de las cinco.
Precisamente, en ese recinto, que acoge a
todos sin excepción, se pronunciaron sendas oraciones fúnebres y frases
conminatorias contra los autores intelectuales de ese trágico desenlace. Allí
dijeron que el Ing. Luis Arana Zumaeta, había sido un hombre honrado, justo, generoso y ejemplar. Además hicieron reseña
biográfica de los Arana, “a quienes había que imitar por su acendrado
patriotismo y celo regionalista”.
Es así que, a partir de entonces, los
radioperiódicos se silenciaron y los apócrifos pasquines dejaron de circular.
Entretanto, la Corte Superior
archivó el expediente que le habían formulado determinados políticos al
gobierno local por el delito de “malversación”.
En consecuencia, Iquitos volvió a la
normalidad y Leticia sigue y seguirá siendo Colombiana entre tanto existan
vende patrias. El APRA nunca hizo descargo de todo cuanto dijo el más
fehaciente defensor del Putumayo.
Sin embargo, durante mi recorrido por
áreas de la selva, con sumo esfuerzo llegue a la ex propiedad de la familia
Arana, donde recogí muchos testimonios de verdades que permanecen inéditas.
Vergüenza y repulsa provoca informarse de hechos que la historia oculta y
tergiversa con dignidad diplomática.
Evidentemente, debo destacar que en los
festejos con ocasión del Primer Centenario del Puerto Fluvial de Iquitos, el
Concejo Provincial colocó una placa recordatoria en honor de Julio Arana, como
“pionero y propulsor del desarrollo económico de la Hilea Amazónica y
colonizador del Putumayo y Purús, defensor de la integridad Territorial de la Amazonia Peruana
y Senador por Loreto”.
No obstante, el Ing. Luis Arana Zumaeta
era gerente de la
Compañía Chistopher Trading S.A. y ejerció la Presidencia de la Comuna y Presidencia de la Junta Departamental
de Obras Públicas de Loreto, durante tres años. Al asumir la Alcaldía encontró que la Municipalidad había
perdido completamente la credibilidad de las Compañías Mercantiles y de los
Bancos Comerciales locales; pues adeudaba $ 2`869,431.22, distribuidos de la
siguiente forma:
A
los obreros municipales...............
78,471.95
A
los empleados................................116,265.49
Al Seguro Social del Empleado…. ..82,520.63
Por
alumbrado público....................267,630.60
Al
fondo de jubilación obrera............97,805.09
Por
baja policía.................................155,820.94
A
los Bancos Comerciales................654,975.94
Por consiguiente, luego del “caso”, estas
deficiencias económicas ya habían sido superadas y el municipio recobró la
confianza ante el mundo financiero. También es del caso recordar que los
diputados apristas Rafael Eguren Ordosgoitia y Héctor Vargas Haya, hicieron
denuncias públicas de ciertos “malos manejos” de los fondos ediles, por lo que
el Concejo Provincial de Maynas en pleno, acordó elevar el oficio Nº 137, con fecha 1 de Enero de 1966, a dichos
representantes para que sin dilación alguna pidieran el nombramiento de una
comisión para que “verifique” esas denuncias callejeras.
Lo cierto es que, ellos nunca cumplieron
el pedido edil, con lo que demostraron su falsa acusación y repulsiva
demagogia. Algo peor, nunca contestaron el referido oficio.
Obviamente, en la lista de AP-DC que
motivó el triunfo abrumador del Ing. Luis Augusto Arana Zumaeta, también
salieron electos los siguientes concejales:
Juan Ulises del Aguila Garate, Luis Wong
Flores, Octavio Tafur Ramírez, Evenecer Porres Vargas, Luis Valdivia Shapiama,
Rogelio Elespuru Aguilar, Josué Rodríguez Ríos, Jorge Pinedo Vigil, Olegario
Hidalgo Reategui y Bernardo Videira Oroche. Fue el concejal Josué Rodríguez
Ríos quien le sucedió en el cargo al difunto burgomaestre.
Entretanto, el Ing. Luis Arana Zumaeta,
en cumplimiento del Decreto Supremo Nº 140 de fecha 17 de Agosto de 1963, hizo
entrega de la
Declaración Jurada de sus bienes, a la Secretaría del
Municipio.
Por ende, de esta manera resumimos los
quehaceres del hombre más repudiado por gran número de loretanos, pero que
luego de su muerte resultó ser el ciudadano más digno y ejemplar de la
amazonía. El valor del hombre está en lo que sabe y hace.
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