sábado, 28 de julio de 2018

HOSPEDAJE CELESTIAL


HOSPEDAJE CELESTIAL


E
l verso 22 del capítulo 19 del Proverbios dice: “La cosa deseable en el hombre terrestre es su bondad amorosa” Ahora bien, para los que hemos nacido con el inverosímil signo de andariegos, sabemos lo que significa disfrutar de una hospitalidad nutrida de extraordinarias comodidades y saturada de atenciones de verdadera amistad.

Precisamente, con el único afán de expandir la Biblia, el libro de mayor circulación en el mundo, llegué a regiones incógnitas del sur en los departamentos de Arequipa y Puno.

Indudablemente, lo sucedido fue como si el cielo con sus buenos ángeles hubiere dispuesto una recepción muy bien programada que motiva la inclusión en las páginas de estas Memorias.

Es así que, en una de sus desoladas plazuelas exponía al aire libre el mensaje evangélico de que la Biblia es la palabra de Dios. Mi auditorio lo conformaban mayoritariamente mujeres y niños. En eso, un joven de excepcionales modales me inquirió diciendo que todos los de su casa leían la Biblia y me invitaba para conocerlos. Una vez allí, no solo se abrieron las puertas de la casa si no los corazones de aquella familia que irradiaba mucha simpatía. Allí todos lo pasaban imbuidos de la vida abundante que solo emana del Supremo Creador.


¡Qué curioso! La ama de casa llevaba el mismo nombre de la esposa del carpintero Galileo, es decir María. El nombre del joven que me indujo a visitar ese hermoso hogar mollendino, llevaba por nombre: Gregorio Domingo Ojeda Cornejo.

Lamentablemente, luego de tres días de insistencia para que los mollendinos adquieran la Biblia, determiné retirarme ufanado de que allí había un pedazo de cielo. Simultáneamente concertamos, previo acuerdo de su familia, para que el joven Gregorio Domingo, hiciera su ingreso al Instituto Bíblico Peruana que tenía su sede en San Isidro, Lima, de donde yo había egresado como empedernido colportor.

Evidentemente, por mi parte propuse, arrojarnos juntos al crisol, para saber de nuestra capacidad como obreros en la convulsionada Viña del Señor, aprovechando unos días que faltaban para el inicio de las clases el Instituto Bíblico. Recorrimos junto con el ya hermano Gregorio Domingo Ojeda, las tierras del norteño y culto departamento de La Libertad. El valle de Chicama con sus gamonales explotadores; encontramos miles de obreros sumisos con jornales de hambre, pueblos carentes de vías de comunicación, dirigentes sindicales ávidos de concertaciones de beneficio personales, la mano férrea del capitalismo extranjero representado por las opulentas firmas Grace y Gildemeister.

En esas circunstancia, de pugnas y tirantez, ese era el ambiente cuando se hablaba de raciones de comida y socorro en los tratos de pago. En esa área insensible se arrojaba la semilla plenamente seguros que Dios daría el feliz crecimiento.

Entretanto, ya internado el Hermano Gregorio Domingo se destacó como excelente alumno y muy inclinado al dominio de idiomas. Los cursos de hermenéutica, apología, homilética y todo lo concerniente a la teología le fue cosa de fácil absorción.

Por lo tanto, de conformidad al reglamento interno del Instituto solamente los domingos lo disponíamos para confrontar nuestra capacidad de aprendizaje. El alumnado que procedía de todas las regiones del Perú, cada cual nos dispersábamos a donde mejor nos parecía, pero había especial inclinación pasarlo en el ostentoso Campo de Marte, donde acudían grupos de diferente denominaciones religiosas a expandir su testimonio al aire libre. Allí era habitual escuchar las alabanzas y testimonios de los destacados líderes cristianos como José Palma, Víctor Ruiz, Ignacio Zúñiga Rivera, José Ferreira García, Saúl Barrera Cayetano, Félix Calle Muñoz, Alejandro Tuesta Abraham de Ita y por supuesta el ya resurgente Gregorio Domingo Ojeda con Selmira Reátegui, Margarita Falcón, Leonor Vallejo, Juanita Cevallos, Raquel Echevarria y otros consagrados adalides.

Cabe indicar que, también a ese lugar llegaban estudiantes de los seminarios católicos para repeler las arengas bíblicas que con incontenible ímpetu lanzaban los fervientes miembros de las congregaciones evangélicas.

Lo que es más, ya de retorno al Instituto, muchos estudiantes decían haber recibido más de una paliza de parte de la policía que acudía para hacer las “pases” entre grupos de diferentes facciones.

Al respecto cabe indicar que, concluido el periodo estudiantil dedicó el predicador mollendino parte de su tiempo en quehaceres fútiles para agenciarse de recursos que le servían para reforzar su habitual acto de diezmar. Las bendiciones cada día se acrecentaban y cuando dejo de lado las cosas de niño, asumió su rol de varón hecho y derecho y fue entonces que determinó formar hogar con la dama pacasmaina que hasta ahora le servía de báculo en las duras y largas jornadas de la vida. Lo anecdótico fue que surgió una absurda oposición familiar para impedir la formalización de este nuevo hogar y fue que optaron por desheredarlo. Se impuso la sinceridad del amor mutuo y en una pequeña iglesia de un pueblo ignoto contrajeron matrimonio.

En este contexto espiritual, ¡Qué maravilloso! cuando los hijos de Dios se doblegan para acatar su voluntad, las puertas y ventanas del cielo se abren para expandir bendiciones de toda índole hasta que sobre abunda. Posteriormente trabajó como contador dependiente de una poderosa firma minera que le favoreció para conocer pormenores de transacciones económicas a escala internacional. Al término de su convenio laboral se afincó con su ya constituida familia en la ciudad de Nueva York (EEUU) y la prosperidad, el bien y la misericordia le siguen todos los días hasta la actualidad.

Es por ello que, ha constituido una fornida empresa de contenido social que tiene como objetivo alcanzar ayuda a sectores de extrema necesidad de objetos adquiridos en los mismos centros de producción, siendo beneficiado el Perú con sus múltiples grupos que permanecen ávidos de apoyo y seguirá siéndolo en la medida de las posibilidades.

En realidad, nada lo detiene, hay una ferria voluntad de seguir con espíritu misionero de parte de los esposos Gregorio Y María Ojeda mediante el organismo internacional denominado WORLD CHRISTIAN MISSIONARY TABERNACLE, INC., que muy acertadamente dirigen con la ayuda y protección de lo alto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

ASI ERA EL TRAPECIO AMAZÓNICO

ASI ERA EL TRAPECIO AMAZÓNICO ¡Q ué ironía de la vida! La presunción de no conocer el Perú profundo me infundía verg...