HOSPEDAJE CELESTIAL
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l verso 22 del capítulo 19 del Proverbios dice: “La cosa
deseable en el hombre terrestre es su bondad amorosa” Ahora bien, para los que
hemos nacido con el inverosímil signo de andariegos, sabemos lo que significa
disfrutar de una hospitalidad nutrida de extraordinarias comodidades y saturada
de atenciones de verdadera amistad.
Precisamente, con el único afán de
expandir la Biblia ,
el libro de mayor circulación en el mundo, llegué a regiones incógnitas del sur
en los departamentos de Arequipa y Puno.
Indudablemente, lo sucedido fue como si
el cielo con sus buenos ángeles hubiere dispuesto una recepción muy bien
programada que motiva la inclusión en las páginas de estas Memorias.
Es así que, en una de sus desoladas
plazuelas exponía al aire libre el mensaje evangélico de que la Biblia es la palabra de
Dios. Mi auditorio lo conformaban mayoritariamente mujeres y niños. En eso, un
joven de excepcionales modales me inquirió diciendo que todos los de su casa
leían la Biblia
y me invitaba para conocerlos. Una vez allí, no solo se abrieron las puertas de
la casa si no los corazones de aquella familia que irradiaba mucha simpatía.
Allí todos lo pasaban imbuidos de la vida abundante que solo emana del Supremo
Creador.
¡Qué curioso! La ama de casa llevaba el
mismo nombre de la esposa del carpintero Galileo, es decir María. El nombre del
joven que me indujo a visitar ese hermoso hogar mollendino, llevaba por nombre:
Gregorio Domingo Ojeda Cornejo.
Lamentablemente, luego de tres días de
insistencia para que los mollendinos adquieran la Biblia , determiné retirarme
ufanado de que allí había un pedazo de cielo. Simultáneamente
concertamos, previo acuerdo de su familia, para que el joven Gregorio Domingo,
hiciera su ingreso al Instituto Bíblico Peruana que tenía su sede en San
Isidro, Lima, de donde yo había egresado como empedernido colportor.
Evidentemente, por mi parte propuse,
arrojarnos juntos al crisol, para saber de nuestra capacidad como obreros en la
convulsionada Viña del Señor, aprovechando unos días que faltaban para el
inicio de las clases el Instituto Bíblico. Recorrimos junto con el ya hermano
Gregorio Domingo Ojeda, las tierras del norteño y culto departamento de La Libertad. El valle de
Chicama con sus gamonales explotadores; encontramos miles de obreros sumisos
con jornales de hambre, pueblos carentes de vías de comunicación, dirigentes
sindicales ávidos de concertaciones de beneficio personales, la mano férrea del
capitalismo extranjero representado por las opulentas firmas Grace y
Gildemeister.
En esas circunstancia, de pugnas y
tirantez, ese era el ambiente cuando se hablaba de raciones de comida y socorro
en los tratos de pago. En esa área insensible se arrojaba la semilla plenamente
seguros que Dios daría el feliz crecimiento.
Entretanto, ya internado el Hermano
Gregorio Domingo se destacó como excelente alumno y muy inclinado al dominio de
idiomas. Los cursos de hermenéutica, apología, homilética y todo lo
concerniente a la teología le fue cosa de fácil absorción.
Por lo tanto, de conformidad al
reglamento interno del Instituto solamente los domingos lo disponíamos para
confrontar nuestra capacidad de aprendizaje. El alumnado que procedía de todas
las regiones del Perú, cada cual nos dispersábamos a donde mejor nos parecía,
pero había especial inclinación pasarlo en el ostentoso Campo de Marte, donde
acudían grupos de diferente denominaciones religiosas a expandir su testimonio
al aire libre. Allí era habitual escuchar las alabanzas y testimonios de los
destacados líderes cristianos como José Palma, Víctor Ruiz, Ignacio Zúñiga
Rivera, José Ferreira García, Saúl Barrera Cayetano, Félix Calle Muñoz,
Alejandro Tuesta Abraham de Ita y por supuesta el ya resurgente Gregorio
Domingo Ojeda con Selmira Reátegui, Margarita Falcón, Leonor Vallejo, Juanita
Cevallos, Raquel Echevarria y otros consagrados adalides.
Cabe indicar que, también a ese lugar
llegaban estudiantes de los seminarios católicos para repeler las arengas
bíblicas que con incontenible ímpetu lanzaban los fervientes miembros de las
congregaciones evangélicas.
Lo que es más, ya de retorno al
Instituto, muchos estudiantes decían haber recibido más de una paliza de parte
de la policía que acudía para hacer las “pases” entre grupos de diferentes
facciones.
Al respecto cabe indicar que, concluido
el periodo estudiantil dedicó el predicador mollendino parte de su tiempo en
quehaceres fútiles para agenciarse de recursos que le servían para reforzar su
habitual acto de diezmar. Las bendiciones cada día se acrecentaban y cuando
dejo de lado las cosas de niño, asumió su rol de varón hecho y derecho y fue
entonces que determinó formar hogar con la dama pacasmaina que hasta ahora le
servía de báculo en las duras y largas jornadas de la vida. Lo anecdótico fue
que surgió una absurda oposición familiar para impedir la formalización de este
nuevo hogar y fue que optaron por desheredarlo. Se impuso la sinceridad del
amor mutuo y en una pequeña iglesia de un pueblo ignoto contrajeron matrimonio.
En este contexto espiritual, ¡Qué maravilloso!
cuando los hijos de Dios se doblegan para acatar su voluntad, las puertas y
ventanas del cielo se abren para expandir bendiciones de toda índole hasta que
sobre abunda. Posteriormente trabajó como contador dependiente de una poderosa
firma minera que le favoreció para conocer pormenores de transacciones
económicas a escala internacional. Al término de su convenio laboral se afincó
con su ya constituida familia en la ciudad de Nueva York (EEUU) y la
prosperidad, el bien y la misericordia le siguen todos los días hasta la
actualidad.
Es por ello que, ha constituido una
fornida empresa de contenido social que tiene como objetivo alcanzar ayuda a
sectores de extrema necesidad de objetos adquiridos en los mismos centros de
producción, siendo beneficiado el Perú con sus múltiples grupos que permanecen
ávidos de apoyo y seguirá siéndolo en la medida de las posibilidades.
En realidad, nada lo detiene, hay una
ferria voluntad de seguir con espíritu misionero de parte de los esposos
Gregorio Y María Ojeda mediante el organismo internacional denominado WORLD
CHRISTIAN MISSIONARY TABERNACLE, INC., que muy acertadamente dirigen con la
ayuda y protección de lo alto.
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